sábado, 30 de junio de 2018

MODELO DE LA RSH JUAN LUIS ÁLVAREZ GAYOU



Modelo de la RSH Juan Luis Álvarez Gayou

1. Fase de estímulo sexual efectivo.  “ESE”
2 . Fase de excitación.
3. Fase de meseta.
4. Fase del orgasmo.
5 . Fase de resolución.
6. fase o período refractario.
Las fases de la Respuesta Sexual Humana pueden tanto en mujeres y hombres pueden ser afectadas por factores tales como: edad, ingesta de alcohol y la fatiga.

Estimulo Sexual Efectivo “ESE”
Estímulo Sexual Efectivo (ESE): Es lo que mueve al individuo a ponerse en condiciones de responder a una RSH erótica. Existen estímulos sexuales,  como individuos hay, y es experimentado tanto en hombres como en mujeres. Los ESE pueden ser psíquicos, o de percepción  como reflexogénicos, los primeros son percibidos a través de los sentidos como por ejemplo, en un estímulo visual, táctil o de olor. Éstos estímulos pueden provenir del propio organismo o del exterior. Un individuo físicamente atractivo puede desencadenar el apetito sexual. Los estímulos reflexogénicos pueden presentar por diversas razones o estímulos como sería: un olor, un recuerdo, un fenómeno visual o un contacto físico entre otros. Estos entrarían en un modelo “cognitivo”, que es la percepción éstos pueden provocar la excitación sexual, pero también existen los estímulos adversos que pueden acortar, disminuir o interrumpir.
Por todo esto se dice que quizá el cerebro sea la parte más sensual de nuestro cuerpo, ya que nuestro deseo de experiencia sexual comienza con una serie compleja de sucesos fisiológicos en el cerebro.

Fase de Excitación:
Comprende la respuesta anatómica y fisiológica que se produce como resultado de una estimulación sexual que puede ser física o psíquica mediante pensamientos sexuales. La respuesta de excitación es un reflejo de tipo neurovascular, donde la mayoría de los cambios que se producen son el resultado de un mayor flujo de sangre a los órganos genitales y de los cambios locales de los vasos sanguíneos en estos órganos.
 Es el inicio de la estimulación erótica.  Cuando existe un ESE, en el individuo que lo percibe entra en una fase de excitación, que puede durar desde unos minutos hasta una media hora,  o más dependiendo de diversos factores, como por ejemplo: eficacia e intensidad del estímulo, grado de liberación de los estímulos adversos físicos o psicológicos, etc.

Fase de meseta:
Si el estímulo Sexual sigue siendo efectivo, es un estadio de alta tensión o excitación sexual, a lo largo del cual se suele producir una nivelación y se alcanza el grado de excitación sexual necesario para que se desencadene el orgasmo, es decir, en esta etapa, la intensidad de los signos de la fase anterior aumenta, y la duración de esta fase es muy variable. En los dos sexos, se da un aumento de la respuesta nerviosa simpática, lo que provoca la elevación de la tensión muscular, de la respiración, de la presión y del ritmo cardíaco. También se produce el rubor sexual, un enrojecimiento sobre todo del pecho y la cara, se debe a un aumento de la circulación de la sangre bajo la piel.

Fase orgásmica o del orgasmo:
Se desencadenan los fenómenos fisiológicos de la vasocongestión y las contracciones mioclónicas rítmicas que se producen en la musculatura vaginal o pene, uretral, perineal, órganos y músculos circundantes.
Siendo más específica, es la más corta del ciclo de respuesta sexual, y dura de 3 a 15 segundos. En ésta las pulsaciones y la respiración llegan a la máxima frecuencia e intensidad. En la mujer, se caracteriza por contracciones rítmicas simultáneas del útero, el tercio exterior de la vagina (plataforma orgásmica) y el esfínter anal. Respecto a ésta, una vez se llega a la fase más avanzada de la excitación o lo que para otros sería la primera fase del orgasmo, es importante que no se detenga la estimulación si se pretende llegar al orgasmo.

Fase de resolución:
El orgasmo, desencadena una liberación masiva de tensión muscular. Toda la tensión sexual se libera en la fase orgásmica e inmediatamente después el organismo del individuo y su sistema sexual regresan paulatinamente a su estado inicial, esta reversión puede durar de 10 a 15 minutos, pero es posible que tome mucho más tiempo, tanto como una hora en mujeres que no han tenido orgasmo. Este último hecho ayuda a explicar la congestión pélvica crónica que Master y Johnson observaron.
En sí consiste en la involución de los fenómenos que originaron las fases anteriores, es el retorno a las condiciones basales del organismo y las emociones 
Podremos concluir, que generalmente el hombre con mayor facilidad alcanza la fase de meseta y el orgasmo, por lo que se puede producir que el varón tenga su orgasmo y la mujer esté en la fase de meseta y no alcance el orgasmo, ya que el hombre se encontraría en ese momento en su período refractario absoluto.

Fase o Periodo refractario:
Fase en la cual la respuesta sexual está disminuida, también se puede entender como el tiempo de reposo necesario para poder desencadenar la respuesta sexual ante un estímulo sexual efectivo.
La duración de esta etapa es muy variable y va de desde unos minutos, horas o días, alargándose conforme aumenta la edad del individuo.

Buena en la cama



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http://www.swami-center.org/es/text/sexologia.pdf

viernes, 29 de junio de 2018

El contínuo de Alvarez-Gayou

En 1986, Juan Luis Álvarez-Gayou propuso tres modificaciones al continuo de Kinsey. La primera modificación se refiere a no asignar números a cada grupo para evitar la tendencia gene­ralizada de valorar en forma numérica, y que el 0 se considere el origen.

Además sugirió denomina­ciones descriptivas que substituyeran al 0 por fundamentalmente heterosexual (FHT), al 1 por bási­camente heterosexual (BHT), al 2 por preferentemente heterosexual (PHT), al 3 por bisexual (BI), al 4 por preferentemente homosexual (PHM), al 5 por básicamente homosexual (BHM) y al 6 por funda­mentalmente homosexual (FHM). Cada uno de estos niveles significa grados de atracción.

La segunda modificación consistió en colocar el continuo desde los extremos reales, basándose en que aún las expresiones fundamentalmente heterosexuales y homosexuales tienen una potencia­lidad aunque mínima de expresión del otro extremo, sin la cual serían imposibles las relaciones y las expresiones afectuosas entre individuos del mismo sexo, por ejemplo cuando dos amigas se saludan de beso o cuando un padre besa a su hijo.

Y la tercera modificación consistió en introducir colores en las siete columnas, lo que simplifica en tres formas la manifestación de la expresividad sexual heterosexual, homosexual y bisexual en cada persona.

Así, se muestra en un color al practicante abierto, es decir, el que tiene o ha tenido una u otra actividad y que lo reconoce abiertamente; en otro color al oculto, es decir, personas que pueden fantasear o soñar con una u otra expresividad sin llevarla a cabo, o bien que se encuentran en una etapa de vida sexual en la que se enfrentan a su propia sexualidad y dudan de sus posibilidades de respuesta, sin práctica de esa expresión sexual o con una reducida experiencia; y por último, en un tercer color al no practicante de una, de otra o de ambas expresiones.

En este modelo conceptual quedan establecidas más de 70 posibilidades de expresión hetero­sexual y homosexual en un continuo que tiene como extremos a los individuos fundamentalmente heterosexual y homosexuales, que son o no practicantes de su potencial sexual o que quedan en el centro del continuo, que podría considerarse el origen de la tabla y de donde se desprenden las otras dos orientaciones.


Álvarez-Gayou menciona que se pueden hacer siete preguntas para que una persona sepa su orientación sexual o su preferencia de género, las cuales se responden con base en la atracción hacia los demás y no con base en las experiencias sexuales:

    ¿Sólo te sientes atraído(a) hacia personas del otro género, y no reconoces belleza en las perso­nas de tu mismo género? (FHT).
    ¿Sólo te sientes atraído(a) hacia personas del otro género, y puedes reconocer belleza en perso­nas de tu mismo género? (BHT).
    ¿Te sientes atraído(a) principalmente hacia personas del otro género, pero también con frecuen­cia hacia personas de tu mismo género? (PHT).
    ¿Te sientes igualmente atraído(a) por personas de ambos géneros? (BI).
    ¿Te sientes atraído(a) principalmente hacia personas de tu mismo género, pero también con fre­cuencia hacia personas del otro género? (PHM).
    ¿Sólo te sientes atraído(a) hacia las personas de tu mismo género, y puedes reconocer belleza en las personas del otro género? (BHM).
    ¿Sólo te sientes atraído(a) hacia las personas de tu mismo género, y no reconoces belleza en las personas del otro género? (FHM).

    Álvarez-Gayou, J. L. (2011): Sexoterapia integral. Editorial El Manual Moderno, México.
    Crooks, R y Baur, K. (2010). Nuestra sexualidad. Cengage Learning. México.
    Hyde, Janet y DeLamater, John (2006): Sexualidad humana. McGraw-Hill, México.
    Rubio, E., y Díaz, M. (2004). Antología de la Sexualidad Humana. Ediciones CONAPO-Porrúa, México.