En 1986, Juan Luis Álvarez-Gayou propuso tres modificaciones
al continuo de Kinsey. La primera modificación se refiere a no asignar números
a cada grupo para evitar la tendencia generalizada de valorar en forma
numérica, y que el 0 se considere el origen.
Además sugirió denominaciones descriptivas que
substituyeran al 0 por fundamentalmente heterosexual (FHT), al 1 por
básicamente heterosexual (BHT), al 2 por preferentemente heterosexual (PHT),
al 3 por bisexual (BI), al 4 por preferentemente homosexual (PHM), al 5 por
básicamente homosexual (BHM) y al 6 por fundamentalmente homosexual (FHM).
Cada uno de estos niveles significa grados de atracción.
La segunda modificación consistió en colocar el continuo
desde los extremos reales, basándose en que aún las expresiones
fundamentalmente heterosexuales y homosexuales tienen una potencialidad aunque
mínima de expresión del otro extremo, sin la cual serían imposibles las
relaciones y las expresiones afectuosas entre individuos del mismo sexo, por
ejemplo cuando dos amigas se saludan de beso o cuando un padre besa a su hijo.
Y la tercera modificación consistió en introducir colores en
las siete columnas, lo que simplifica en tres formas la manifestación de la
expresividad sexual heterosexual, homosexual y bisexual en cada persona.
Así, se muestra en un color al practicante abierto, es decir,
el que tiene o ha tenido una u otra actividad y que lo reconoce abiertamente;
en otro color al oculto, es decir, personas que pueden fantasear o soñar con
una u otra expresividad sin llevarla a cabo, o bien que se encuentran en una
etapa de vida sexual en la que se enfrentan a su propia sexualidad y dudan de
sus posibilidades de respuesta, sin práctica de esa expresión sexual o con una
reducida experiencia; y por último, en un tercer color al no practicante de
una, de otra o de ambas expresiones.
En este modelo conceptual quedan establecidas más de 70
posibilidades de expresión heterosexual y homosexual en un continuo que tiene
como extremos a los individuos fundamentalmente heterosexual y homosexuales,
que son o no practicantes de su potencial sexual o que quedan en el centro del
continuo, que podría considerarse el origen de la tabla y de donde se
desprenden las otras dos orientaciones.
Álvarez-Gayou menciona que se pueden hacer siete preguntas
para que una persona sepa su orientación sexual o su preferencia de género, las
cuales se responden con base en la atracción hacia los demás y no con base en
las experiencias sexuales:
¿Sólo te sientes
atraído(a) hacia personas del otro género, y no reconoces belleza en las
personas de tu mismo género? (FHT).
¿Sólo te sientes
atraído(a) hacia personas del otro género, y puedes reconocer belleza en
personas de tu mismo género? (BHT).
¿Te sientes
atraído(a) principalmente hacia personas del otro género, pero también con
frecuencia hacia personas de tu mismo género? (PHT).
¿Te sientes
igualmente atraído(a) por personas de ambos géneros? (BI).
¿Te sientes
atraído(a) principalmente hacia personas de tu mismo género, pero también con
frecuencia hacia personas del otro género? (PHM).
¿Sólo te sientes
atraído(a) hacia las personas de tu mismo género, y puedes reconocer belleza en
las personas del otro género? (BHM).
¿Sólo te sientes
atraído(a) hacia las personas de tu mismo género, y no reconoces belleza en las
personas del otro género? (FHM).
Álvarez-Gayou, J.
L. (2011): Sexoterapia integral. Editorial El Manual Moderno, México.
Crooks, R y Baur,
K. (2010). Nuestra sexualidad. Cengage Learning. México.
Hyde, Janet y
DeLamater, John (2006): Sexualidad humana. McGraw-Hill, México.
Rubio, E., y Díaz,
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