jueves, 14 de diciembre de 2017

Los mitos del amor romántico



Los mitos del amor romántico

Los mitos son creencias compartidas por gran parte de la sociedad que no están comprobadas ni validadas, pero las interiorizamos de tal forma que las tomamos como verdades absolutas. Los mitos del amor romántico han sido alimentados durante generaciones por las películas, novelas, canciones y la sabiduría popular y suelen llevar a sentimientos de decepción, frustración y tristeza.



Mito de la media naranja

Es la creencia de que nacemos con una pareja predestinada, nuestra otra mitad, con la que finalmente nos sentiremos completos y seremos felices. Así nos creamos falsas expectativas y podemos pasar la vida buscando a esa persona perfecta dejando pasar a individuos reales con los que podríamos ser muy felices. Además, olvida que tener pareja no es el fin último de nuestra vida y que nuestra felicidad depende solamente de nosotros.



Mito de los celos

Si estás enamorado debes sentir celos. Esta idea normaliza sentimientos de posesividad y actitudes de control sobre nuestra pareja, porque es lo que “debes” hacer si estás enamorado de verdad. El sentimiento de celos proviene de pensamientos disfuncionales y la persona celosa es la única que tiene el poder para cambiarlos y aliviarlos. Se puede y se debe amar sin celos.


Mito del amor eterno

Proviene del de la media naranja. Una vez que hemos encontrado a nuestra otra mitad, ese amor es para siempre y moriremos abrazados con 100 años. El individuo evoluciona y, como él, cambian sus necesidades y deseos por lo que es natural que la pareja que le hizo feliz en una etapa de su vida ya no lo haga 20 años después. No es más amor el que más dura.



Mito de la omnipotencia

El amor todo lo puede. Esa idea de incondicionalidad hacia el ser amado deriva en auténticas experiencias de sacrificio. En realidad hay personas que no se benefician para nada de estar juntas y por mucho que se quieran no son felices así. Y no pasa nada, no es necesario aferrarse a la idea de que el amor debería poder con todo eso y finalmente todo se resolverá. No es cierto.


Mito de la unidad

La fusión con el ser amado como si fuesen solo una persona es una idea recurrente cuando hablamos de amor. Individuos que al formar parte de una pareja dejan de serlo para perder totalmente su identidad como muestra de su cariño. De hecho, las relaciones que mejor funcionan son en las que cada uno guarda su parcela de vida, sus aficiones y experiencias. Eso es lo que enriquece a la pareja.


Mito del amor y el desamor

Los primeros momentos de enamoramiento están llenos de pasión y euforia, pero todo esto es gracias a la acción de las hormonas segregadas por nuestro cerebro. Hay personas obsesionadas con mantener siempre la sensación de esos primeros momentos y para ello cambian de pareja continuamente. Cuando esa descarga hormonal pasa (unos meses después), nos encontramos con la persona real y ahí es cuando aparece el amor de verdad, en el que conscientemente elegimos a nuestra pareja.


Mito de la exclusividad

La monogamia es un valor totalmente cultural. No somos monógamos por naturaleza ni es algo que llevemos en la sangre. Ser una pareja con exclusividad depende solamente del acuerdo al que lleguen ambos miembros. Si decidieran establecer una relación abierta no se querrían menos ni su amor tendría menos valor en modo alguno.



Mito de las discusiones

Tanto si pensamos que discutir es lo peor que le puede pasar a una pareja como si creemos que es sano para la relación podríamos estar equivocados. La clave está en la forma y el objetivo último de la discusión. Estar en desacuerdo es totalmente normal y si podemos exponer nuestros argumentos y escuchar los del otro para, si es necesario, llegar a un acuerdo, entonces tenemos una capacidad para discutir que enriquece la relación. Si cada discusión se basa en gritos, insultos y termina en un enfado monumental es algo inútil y dañino.



Mito de los polos opuestos

Los polos opuestos se atraen. El conocer a una persona con experiencias y personalidad completamente opuesta a la nuestra puede atraernos en un primer momento por ser algo nuevo pero está comprobado que, a la hora de establecer una relación, funcionan mejor las parejas que tienen más cosas en común: nivel cultural, aficiones, ideas políticas, gustos, etc.



Mito del matrimonio

Casi todas las películas de amor terminan con una boda y/o un bebé, como si el matrimonio fuese el fin último de todas las parejas y el símbolo culmen del amor. Puede serlo para algunas personas pero ni mucho menos es algo general y ni el matrimonio ni los hijos son necesarios para una relación feliz y completa.


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