lunes, 11 de junio de 2018

ALGARABÍA LIBRO: Por qué nos gusta tanto el sexo


Algarabía presenta el primer libro de la serie "¿Por qué nos gusta tanto el sexo?: PREHISTORIA" Los orígenes del ser humano se remontan a la prehistoria y, por tanto, es ahí donde nuestra búsqueda debe comenzar. El propósito de este libro es proveerle las herramientas necesarias para que, a la manera de un investigador que se adentra en territorios ignotos, se deleite conociendo más sobre por qué somos como somos

Nuestros cuerpos fueron esculpidos por la conducta sexual de nuestros antepasados prehistóricos; son, por así decirlo, un registro vivo de sus indiscreciones. De este modo, con la ayuda de la imaginación y las capacidades deductivas, se puede ir proyectando la película del sexo en la prehistoria, de lo que la naturaleza nos obligó a adoptar durante miles de años, hasta llegar a lo que somos: hombres y mujeres de conducta sexual, que coqueteamos, nos enamoramos, nos casamos, nos reproducimos, nos engañamos y nos volvemos a enamorar, hasta que la vejez o la tumba les marcan el alto a nuestras acciones
La prehistoria va desde la aparición del Homo sapiens hasta la invención de la agricultura y la escritura. En algunas comunidades aisladas todavía no termina.
Coquetear, enamorarse, casarse, ser infiel, divorciarse y encontrar una nueva pareja –en ese orden- es, en el humano, un patrón que proviene desde la más remota antigüedad.
Penes de ayer y hoy..
El hombre tenía hueso en el pene. Éste desapareció durante la prehistoria; Robert Martin, biólogo evolutivo, planteó la posibilidad de que la costilla que perdió Adán puede ser un eco narrativo de aquel hueso que algunos primates aún tienen.
Los hombres tienen el pene más largo, grueso y flexible que cualquier primate.
El semen que sale al final de la eyaculación es diferente del que sale al principio. Lo último tiene una sustancia espermicida… para matar a los espermatozoides del que viene detrás.
De cuatro a dos patas...
Cuando el ser humano comenzó a caminar en dos patas, los senos de las mujeres evolucionaron para imitar a su trasero, que entonces era menos visible que cuando andaban “en cuatro”. Al mismo tiempo, la vagina se fue moviendo hacia delante, lo cual hizo posible el sexo cara a cara y, con ello, la formación de lazos afectivos más fuertes.
Otras especies que copulan viéndose a la cara son los gorilas, los orangutanes y las ballenas.
Historia de los orgasmos
Se cree que los humanos prehistóricos sentían más placer que nosotros, pues tenían más fuerza en el suelo pélvico (casi siempre andaban en cuclillas).
El primer pene de piedra tiene 28 mil años de antigüedad, y se cree que era usado como juguete erótico.
Ya sea en el Amazonas, Botswana o Xochimilco, las mujeres suelen ser ruidosas en la cama. Se cree que esta conducta apareció con un fin específico: atraer a otros machos para “unirse a la fiesta”.
“Hasta que la muerte los separe…”

Se cree que la práctica del matrimonio comenzó en la época glacial, hace unos 20 mil años.
Entre los aché de Paraguay, cuando un hombre y una mujer duermen en la misma casa, quedan casados. Cuando uno de ellos se lleva su hamaca a otra choza, quedan divorciados. Así de fácil.
Únicamente 16% de todas las culturas conocidas del mundo –cerca de 860- le prohíben al hombre tener más de una mujer. Que las consiga, es otra cosa.
La comezón del cuarto año: La mayor parte de los divorcios ocurre al 4º año de matrimonio. Se cree que es una conducta heredada de la prehistoria, pues este tiempo es el suficiente para cuidar a un niño en su infancia y entregarlo al cuidado colectivo del grupo. Los divorcios a los 4 años son la prueba evolutiva de que cuando hemos estado juntos el tiempo suficiente para concebir un hijo y criarlo, debemos empezar a buscar una nueva pareja.

Ciclo menstrual y “control de población”:

El ciclo menstrual como hoy lo conocemos, de 28 días, es algo “moderno”. En la prehistoria las mujeres ovulaban unas 150 veces en toda su vida (hoy ovulan casi 300 veces más).
Hay pruebas de que en la prehistoria se usaban anticonceptivos naturales y uno que otro “método de control poblacional”… como el infanticidio.

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