Algarabía presenta el primer libro de la serie "¿Por qué nos gusta tanto el sexo?:
PREHISTORIA" Los orígenes del ser humano se remontan a la prehistoria
y, por tanto, es ahí donde nuestra búsqueda debe comenzar. El propósito de este
libro es proveerle las herramientas necesarias para que, a la manera de un
investigador que se adentra en territorios ignotos, se deleite conociendo más
sobre por qué somos como somos
Nuestros cuerpos fueron esculpidos por la conducta sexual de
nuestros antepasados prehistóricos; son, por así decirlo, un registro vivo de
sus indiscreciones. De este modo, con la ayuda de la imaginación y las
capacidades deductivas, se puede ir proyectando la película del sexo en la
prehistoria, de lo que la naturaleza nos obligó a adoptar durante miles de
años, hasta llegar a lo que somos: hombres y mujeres de conducta sexual, que
coqueteamos, nos enamoramos, nos casamos, nos reproducimos, nos engañamos y nos
volvemos a enamorar, hasta que la vejez o la tumba les marcan el alto a
nuestras acciones
La prehistoria va desde la aparición del Homo sapiens hasta
la invención de la agricultura y la escritura. En algunas comunidades aisladas
todavía no termina.
Coquetear, enamorarse, casarse, ser infiel, divorciarse y
encontrar una nueva pareja –en ese orden- es, en el humano, un patrón que
proviene desde la más remota antigüedad.
Penes de ayer y hoy..
El hombre tenía hueso en el pene. Éste desapareció durante
la prehistoria; Robert Martin, biólogo evolutivo, planteó la posibilidad de que
la costilla que perdió Adán puede ser un eco narrativo de aquel hueso que
algunos primates aún tienen.
Los hombres tienen el pene más largo, grueso y flexible que
cualquier primate.
El semen que sale al final de la eyaculación es diferente
del que sale al principio. Lo último tiene una sustancia espermicida… para
matar a los espermatozoides del que viene detrás.
De cuatro a dos
patas...
Cuando el ser humano comenzó a caminar en dos patas, los
senos de las mujeres evolucionaron para imitar a su trasero, que entonces era
menos visible que cuando andaban “en
cuatro”. Al mismo tiempo, la vagina se fue moviendo hacia delante, lo cual
hizo posible el sexo cara a cara y, con ello, la formación de lazos afectivos
más fuertes.
Otras especies que copulan viéndose a la cara son los
gorilas, los orangutanes y las ballenas.
Historia de los
orgasmos
Se cree que los humanos prehistóricos sentían más placer que
nosotros, pues tenían más fuerza en el suelo pélvico (casi siempre andaban en
cuclillas).
El primer pene de piedra tiene 28 mil años de antigüedad, y
se cree que era usado como juguete erótico.
Ya sea en el Amazonas, Botswana o Xochimilco, las mujeres
suelen ser ruidosas en la cama. Se cree que esta conducta apareció con un fin
específico: atraer a otros machos para “unirse a la fiesta”.
“Hasta que la muerte
los separe…”
Se cree que la práctica del matrimonio comenzó en la época
glacial, hace unos 20 mil años.
Entre los aché de Paraguay, cuando un hombre y una mujer
duermen en la misma casa, quedan casados. Cuando uno de ellos se lleva su
hamaca a otra choza, quedan divorciados. Así de fácil.
Únicamente 16% de todas las culturas conocidas del mundo
–cerca de 860- le prohíben al hombre tener más de una mujer. Que las consiga,
es otra cosa.
La comezón del cuarto año: La mayor parte de los divorcios
ocurre al 4º año de matrimonio. Se cree que es una conducta heredada de la
prehistoria, pues este tiempo es el suficiente para cuidar a un niño en su
infancia y entregarlo al cuidado colectivo del grupo. Los divorcios a los 4
años son la prueba evolutiva de que cuando hemos estado juntos el tiempo
suficiente para concebir un hijo y criarlo, debemos empezar a buscar una nueva
pareja.
Ciclo menstrual y
“control de población”:
El ciclo menstrual como hoy lo conocemos, de 28 días, es
algo “moderno”. En la prehistoria las
mujeres ovulaban unas 150 veces en toda su vida (hoy ovulan casi 300 veces
más).
Hay pruebas de que en la prehistoria se usaban
anticonceptivos naturales y uno que otro “método
de control poblacional”… como el infanticidio.

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