El DSM IV la describe cómo “Inhibición recurrente y
persistente del orgasmo, manifestada por su ausencia tras una fase de
excitación normal y producida a través de una estimulación que pueda
considerarse adecuada en intensidad, duración y tipo, a pesar de una adecuada
excitación hay ausencia, notable disminución de la intensidad o retraso del
orgasmo, con cualquier tipo de estimulación.
Sería conveniente establecer un período concreto durante el
cual, si la anorgasmia se mantiene, otorgarle una entidad clínica, ya que a lo
largo de la vida de la mujer son muchas las ocasiones en que la respuesta
sexual no va a culminar con la sensación orgásmica, sin que se pueda considerar
por ello patológico. Habría también que fijar un tiempo de aprendizaje, a
partir del cual determinar que existe disfunción orgásmica porque para la
mayoría de las mujeres, dicho aprendizaje acontece después de un tiempo de
iniciadas las relaciones sexuales. Son las mujeres con experiencia en
masturbación las que más fácilmente responden de forma satisfactoria.
La anorgasmia o ausencia del orgasmo femenino no debe de
confundirse con la frigidez. Toda mujer frígida es a su vez anorgásmica, pero
no todas las mujeres anorgásmicas son necesariamente frígidas, ya que pueden
disfrutar de sus relaciones sexuales a pesar de no llegar al clímax. Por su
parte, la frigidez comporta inevitablemente una ausencia de deseo. Según las
estadísticas, el 10% de las mujeres sufren anorgasmia o frigidez y una de cada
tres mujeres reconoce haber sufrido este problema en algún momento de su vida.
A continuación te adelantamos una serie de métodos que pueden poner fin a este
problema, como el uso de juguetes eróticos, con los que te puedes autoexplorar
para conocer mejor tu cuerpo sin el estrés que supone estar al lado de una
pareja.
Tipos de anorgasmia
Existen dos tipos de
anorgasmia:
La primaria:
Cuando la mujer nunca ha experimentado un orgasmo, ni por penetración vaginal
ni mediante masturbación.
La secundaria:
Cuando la mujer sí ha experimentado el placer de un orgasmo en algún momento de
su vida sexual y lo ha dejado de experimentar.
Anorgasmia
total cuando la afectada no tiene orgasmos, ni vaginales ni clitorianos. En
cambio, la anorgasmia parcial se refiere a aquellos casos en los que llega al
orgasmo únicamente por penetración o estimulación clitoriana.
Las causas de la
anorgasmia
Las causas de la anorgasmia o la ausencia de orgasmo son
múltiples y pueden ser de origen orgánico, de comportamiento o psicológico:
- Recibir una educación que menosprecie la sexualidad y desapruebe el aprendizaje erótico.
- Tener una mala imagen de ti misma y de tu cuerpo, falta de autoestima y confianza.
- Estimulación y caricias poco adecuadas, o demasiada fuerza por parte de tu pareja.
- Rutina sexual.
- Relaciones dolorosas (vaginismo, dispareunia).
- Actos traumatizantes durante la infancia (abusos sexuales, violaciones).
- Falta de deseo hacia la pareja.
- Dudas acerca de los sentimientos hacia la pareja.
- Miedo a dejarse llevar por el placer.
Entre las mujeres que acuden a consulta, la forma más fácil
de acceder al orgasmos es después de la estimulación manual, es a través de la
estimulación bucal, a continuación la penetración en cabalgada con estimulación manual al mismo tiempo, le sigue la penetración a tergo (ella tendida bocabajo y él penetrando por detrás) con estimulación clitoriana, posteriormente la penetración en cabalgada sin estimulación y por último la postura del misionero.
- Nunca ha habido orgasmo bajo ninguna circunstancia
- Anorgasmia salvo en sueños.
- Orgasmo sólo con autoestimulación.
- Sólo por presión del chorro de agua de la ducha.
- Sólo apretando las piernas.
- Sólo con estimulación manual propia.
- Sólo por estimulación manual propia y de la pareja.
- Sólo con estimulación oral.
- Sólo por estimulación manual de la pareja pero no con autoestimulación.
- Orgasmo con penetración y estimulación clitoriana al mismo tiempo.
- Con unas parejas pero no con otras.
- Unas pocas veces en su vida.
- Orgasmo de baja intensidad.
- Que quieren tener más de un orgasmo seguido.
- Que no están seguras de tener orgasmos.
La fisiología del orgasmo es bastante compleja, de forma que
cualquier alteración orgánica o funcional que interfiera con alguno de los
múltiples mecanismos implicados, puede ocasionar la inhibición de la respuesta.
No obstante, parece que sólo en el 5% de las anorgasmias aparecen factores de
carácter orgánico, el resto se debería a causas psicológicas.
EVALUACIÓN
1. Historia clínica
Se debe hacer una exhaustiva historia clínica, precisando
con exactitud si se trata de un trastorno del orgasmo primario, secundario,
situacional o generalizado. Es muy importante revisar en profundidad la
historia psicosexual: inicio de la atracción sexual, juegos eróticos
infantiles, descubrimiento del placer sexual, inicio y evolución de las
fantasías, inicio y evolución de la masturbación, circunstancias y respuesta de
la primera relación sexual, tiempo transcurrido hasta alcanzar el orgasmo,
relaciones con las distintas parejas, motivos de separación, etc.
2. Exploración
Neurofisiológica
A nivel cerebral se está empleando la resonancia magnética,
emisión de positrones y el flujo sanguíneo regional cerebral, lo que está
permitiendo aportar datos acerca de las zonas que intervienen en los distintos
procesos de la respuesta orgásmica. Así, recientemente se ha puesto de
manifiesto mediante MRI escáner que la respuesta orgásmica correlaciona con un
alto nivel de actividad en la región insular anterior izquierda. No obstante,
estas pruebas no tienen en la actualidad utilidad clínica, si bien, son de suma
importancia en el campo de la investigación.
TRATAMIENTO
FARMACOLÓGICO
En la actualidad no existe ningún fármaco cuya indicación
exclusiva sea para la disfunción orgásmica. Bien es cierto que algunos
principios activos facilitan la desinhibición y otros mejoran el deseo.
En los últimos años se ha prodigado mucho el uso de geles
clitorideos y del vacuo genital Eros device (vibrador con forma de ratón de
computadora al que se inserta un capuchón del tamaño adecuado para cubrir el
clítoris produciendo una succión del mismo).
TRATAMIENTO
SEXOLÓGICO
Existen distintos modelos terapéuticos de los cuales los más
utilizados y reseñados son los siguientes:
“A menos que se den enfermedades físicas o mentales graves,
o se interponga un conflicto conyugal insuperable, todas las mujeres son
capaces de tener orgasmos. Apenas hemos encontrado una mujer que no sea capaz
de aprender cómo conseguir el clímax”. Todos los modelos citados incluyen
entrenamiento en masturbación y mecanismos para inhibir la ansiedad, habiéndose
puesto de manifiesto que la masturbación es sumamente eficaz para el
tratamiento. Sin embargo, no existe evidencia científica de que las
diferentes técnicas empleadas para inhibir la ansiedad contribuyan a la
experimentación del orgasmo, lo que ha llevado a algunos autores a suponer que
la ansiedad no tenga un papel relevante en la disfunción orgásmica. También
casi todos los modelos incluyen los ejercicios de Kegel, sin embargo se ha
verificado que no existen diferencias significativas en cuanto al orgasmo por
el uso de los ejercicios
Se puede llevar a cabo una estrategia que recoge elementos
de todos los modelos mencionados y consta de los siguientes pasos:
1. Potenciación de la
erotofilia
En primer lugar se trabaja en el sentido de eliminar las
actitudes negativas y prejuicios en torno a la sexualidad en general. En este
aspecto se asigna tiempo a explicar la respuesta sexual femenina, combatir las
creencias erróneas y comentar las distintas formas de expresar la sexualidad
por parte de otras parejas y diferentes culturas. Para facilitar el proceso se
recomiendan lecturas sobre sexualidad de carácter educativo, lecturas eróticas
y visualización de pornografía.
2. Autoestimulación
Desde el principio se enseñan técnicas de relajación, que en
este caso será una modificación de la sistemática de Shoultz y los ejercicios
de Kegel. Así, la mujer aprende a concentrarse en las distintas partes de su cuerpo,
a sentirlo y, acto seguido, puede comenzar a explorarlo. Las mujeres con una
anorgasmia de toda la vida, deben comenzar con la exposición de los genitales
al espejo y exploración manual de los mismos sin intencionalidad respecto a la
excitación. Después iniciará la autoestimulación con el chorro de agua de la
ducha, lo que en experiencia constituye la manera más fácil para iniciar una
respuesta orgásmica. La mujer debe dirigir, con una presión consistente, el
agua hacia el clítoris dedicándole un tiempo mínimo de cinco minutos. De no haberse
presentado dificultades se pasará a lo que denominamos “extensión sensorial”, es decir a trasladar el orgasmo desde la
ducha, a las manos o a un vibrador (hace unos años costaba que las pacientes
los usaran, pero en la actualidad no suele haber ninguna dificultad). Al
aconsejar el vibrador, se resalta que lo interesante es el uso externo, es
decir, su aplicación sobre el clítoris, aunque se puede jugar con la
introducción vaginal. En la actualidad están resultando de suma utilidad los
vibradores digitales. Se recomienda a la mujer que practique para obtener el
orgasmo de diferentes formas, posturas y situaciones más diversas. En pareja se
dedica una parte de la terapia a mejorar la comunicación, para ello se puede
emplear un ejercicio del tipo “Programa de comunicación de pareja Minnesota”,
al mismo tiempo se comienza con la erotización sensual y la erotización
genital.
3. Erotización
sensual y orgásmica
Una vez que la mujer ha conseguido el orgasmo con la
autoestimulación y ha practicado con éxito en distintas circunstancias, se
intenta la extensión sensorial en pareja, es decir, practicar el orgasmo por
autoestimulación delante de él, para progresivamente pasar a que sea el
compañero quien con las caricias, dirigidas por ella, provoque el orgasmo.
4. Capacitación
orgásmica
a. Penetración con autoestimulación clitoridea: Tras haber
superado con éxito la erotización orgásmica se le recomienda a ella que
practique la autoestimulación tendida bocabajo y cuando domine la técnica, su
pareja pasara a la penetración en la postura a tergo (penetración vaginal por
detrás). En una primera fase ella estimulará su clítoris durante la penetra
ción
hasta conseguir el orgasmo con el pene dentro.
b. Penetración con heteroestimulación clitoridea: El paso
siguiente, si ha progresado satisfactoriamente en la fase anterior, consiste en
entrenar la consecución del orgasmo con la penetración posterior mientras el
compañero le estimula el clítoris. En esta fase resulta de suma utilidad que él
utilice un vibrador digital.
c. Penetración sin estimulación clitoridea: Si se ha superado
la fase anterior, se puede dar por concluida con éxito la terapia. No obstante,
muchas parejas en nuestro medio desvalorizan el orgasmo conseguido con
estimulación clitoridea concomitante y no se conforman con la situación. En
estos casos, se intenta que la mujer se estimule hasta estar cerca del “punto de no retorno”, mientras el varón
mantiene un ritmo lento de empujes vaginales. Una vez ahí, la mujer avisará y
el compañero acelerará el ritmo, dejando ella de acariciar el clítoris y
manteniendo la mente ocupada en la elaboración de fantasías eróticas.
La posición a espalda de ella aporta mejores resultados.
Llegados aquí se recomienda, al igual que en otras disfunciones, dejar un
número de posibles encuentros eróticos para repasar ejercicios, tales como, la
masturbación de ella sola delante de la pareja y alcanzar el orgasmo por
estimulación de él sin penetración. Cuando se trata de un trastorno del orgasmo
secundario, si se ha descartado que sea a consecuencia de la ingesta de
medicamentos o a una enfermedad orgánica, el pronóstico va a ser por lo general
muy pobre. En estos casos la estrategia terapéutica que más resultado da a
largo plazo, es generar habilidades de comunicación en pareja, haciendo una
terapia similar a la que se emplea para el tratamiento del deseo sexual
hipoactivo. En suma, hasta ahora la terapia sexual en pareja y más
concretamente el entrenamiento en autoestimulación que conforma parte de la
misma, sigue siendo la estrategia más efectiva y la única empíricamente
validada para la resolución de la disfunción orgásmica.



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