sábado, 23 de junio de 2018

Anorgasmia femenina; un trastorno más común de lo que parece






El DSM IV la describe cómo “Inhibición recurrente y persistente del orgasmo, manifestada por su ausencia tras una fase de excitación normal y producida a través de una estimulación que pueda considerarse adecuada en intensidad, duración y tipo, a pesar de una adecuada excitación hay ausencia, notable disminución de la intensidad o retraso del orgasmo, con cualquier tipo de estimulación.
Sería conveniente establecer un período concreto durante el cual, si la anorgasmia se mantiene, otorgarle una entidad clínica, ya que a lo largo de la vida de la mujer son muchas las ocasiones en que la respuesta sexual no va a culminar con la sensación orgásmica, sin que se pueda considerar por ello patológico. Habría también que fijar un tiempo de aprendizaje, a partir del cual determinar que existe disfunción orgásmica porque para la mayoría de las mujeres, dicho aprendizaje acontece después de un tiempo de iniciadas las relaciones sexuales. Son las mujeres con experiencia en masturbación las que más fácilmente responden de forma satisfactoria.
La anorgasmia o ausencia del orgasmo femenino no debe de confundirse con la frigidez. Toda mujer frígida es a su vez anorgásmica, pero no todas las mujeres anorgásmicas son necesariamente frígidas, ya que pueden disfrutar de sus relaciones sexuales a pesar de no llegar al clímax. Por su parte, la frigidez comporta inevitablemente una ausencia de deseo. Según las estadísticas, el 10% de las mujeres sufren anorgasmia o frigidez y una de cada tres mujeres reconoce haber sufrido este problema en algún momento de su vida. A continuación te adelantamos una serie de métodos que pueden poner fin a este problema, como el uso de juguetes eróticos, con los que te puedes autoexplorar para conocer mejor tu cuerpo sin el estrés que supone estar al lado de una pareja.
Tipos de anorgasmia
Existen dos tipos de anorgasmia:

La primaria: Cuando la mujer nunca ha experimentado un orgasmo, ni por penetración vaginal ni mediante masturbación.
La secundaria: Cuando la mujer sí ha experimentado el placer de un orgasmo en algún momento de su vida sexual y lo ha dejado de experimentar.
Anorgasmia total cuando la afectada no tiene orgasmos, ni vaginales ni clitorianos. En cambio, la anorgasmia parcial se refiere a aquellos casos en los que llega al orgasmo únicamente por penetración o estimulación clitoriana.

Las causas de la anorgasmia
Las causas de la anorgasmia o la ausencia de orgasmo son múltiples y pueden ser de origen orgánico, de comportamiento o psicológico:


  • Recibir una educación que menosprecie la sexualidad y desapruebe el aprendizaje erótico.
  • Tener una mala imagen de ti misma y de tu cuerpo, falta de autoestima y confianza.
  • Estimulación y caricias poco adecuadas, o demasiada fuerza por parte de tu pareja.
  • Rutina sexual.
  • Relaciones dolorosas (vaginismo, dispareunia).
  • Actos traumatizantes durante la infancia (abusos sexuales, violaciones).
  • Falta de deseo hacia la pareja.
  • Dudas acerca de los sentimientos hacia la pareja.
  • Miedo a dejarse llevar por el placer.

Entre las mujeres que acuden a consulta, la forma más fácil de acceder al orgasmos es después de la estimulación manual, es a través de la estimulación bucal, a continuación la penetración en cabalga


da con estimulación manual al mismo tiempo, le sigue la penetración a tergo (ella tendida bocabajo y él penetrando por detrás) con estimulación clitoriana, posteriormente la penetración en cabalgada sin estimulación y por último la postura del misionero.

Variabilidad en la presentación del orgasmo
  • Nunca ha habido orgasmo bajo ninguna circunstancia
  • Anorgasmia salvo en sueños.
  • Orgasmo sólo con autoestimulación.
  • Sólo por presión del chorro de agua de la ducha.
  • Sólo apretando las piernas.
  • Sólo con estimulación manual propia.
  • Sólo por estimulación manual propia y de la pareja.
  • Sólo con estimulación oral.
  • Sólo por estimulación manual de la pareja pero no con autoestimulación.
  • Orgasmo con penetración y estimulación clitoriana al mismo tiempo.
  • Con unas parejas pero no con otras.
  • Unas pocas veces en su vida.
  • Orgasmo de baja intensidad.
  • Que quieren tener más de un orgasmo seguido.
  • Que no están seguras de tener orgasmos.
La fisiología del orgasmo es bastante compleja, de forma que cualquier alteración orgánica o funcional que interfiera con alguno de los múltiples mecanismos implicados, puede ocasionar la inhibición de la respuesta. No obstante, parece que sólo en el 5% de las anorgasmias aparecen factores de carácter orgánico, el resto se debería a causas psicológicas.

EVALUACIÓN

1. Historia clínica
Se debe hacer una exhaustiva historia clínica, precisando con exactitud si se trata de un trastorno del orgasmo primario, secundario, situacional o generalizado. Es muy importante revisar en profundidad la historia psicosexual: inicio de la atracción sexual, juegos eróticos infantiles, descubrimiento del placer sexual, inicio y evolución de las fantasías, inicio y evolución de la masturbación, circunstancias y respuesta de la primera relación sexual, tiempo transcurrido hasta alcanzar el orgasmo, relaciones con las distintas parejas, motivos de separación, etc.

2. Exploración Neurofisiológica
A nivel cerebral se está empleando la resonancia magnética, emisión de positrones y el flujo sanguíneo regional cerebral, lo que está permitiendo aportar datos acerca de las zonas que intervienen en los distintos procesos de la respuesta orgásmica. Así, recientemente se ha puesto de manifiesto mediante MRI escáner que la respuesta orgásmica correlaciona con un alto nivel de actividad en la región insular anterior izquierda. No obstante, estas pruebas no tienen en la actualidad utilidad clínica, si bien, son de suma importancia en el campo de la investigación.

TRATAMIENTO FARMACOLÓGICO
En la actualidad no existe ningún fármaco cuya indicación exclusiva sea para la disfunción orgásmica. Bien es cierto que algunos principios activos facilitan la desinhibición y otros mejoran el deseo.
En los últimos años se ha prodigado mucho el uso de geles clitorideos y del vacuo genital Eros device (vibrador con forma de ratón de computadora al que se inserta un capuchón del tamaño adecuado para cubrir el clítoris produciendo una succión del mismo). 

TRATAMIENTO SEXOLÓGICO
Existen distintos modelos terapéuticos de los cuales los más utilizados y reseñados son los siguientes:
“A menos que se den enfermedades físicas o mentales graves, o se interponga un conflicto conyugal insuperable, todas las mujeres son capaces de tener orgasmos. Apenas hemos encontrado una mujer que no sea capaz de aprender cómo conseguir el clímax”. Todos los modelos citados incluyen entrenamiento en masturbación y mecanismos para inhibir la ansiedad, habiéndose puesto de manifiesto que la masturbación es sumamente eficaz para el tratamiento. Sin embargo, no existe evidencia científica de que las diferentes técnicas empleadas para inhibir la ansiedad contribuyan a la experimentación del orgasmo, lo que ha llevado a algunos autores a suponer que la ansiedad no tenga un papel relevante en la disfunción orgásmica. También casi todos los modelos incluyen los ejercicios de Kegel, sin embargo se ha verificado que no existen diferencias significativas en cuanto al orgasmo por el uso de los ejercicios
Se puede llevar a cabo una estrategia que recoge elementos de todos los modelos mencionados y consta de los siguientes pasos:

1. Potenciación de la erotofilia
En primer lugar se trabaja en el sentido de eliminar las actitudes negativas y prejuicios en torno a la sexualidad en general. En este aspecto se asigna tiempo a explicar la respuesta sexual femenina, combatir las creencias erróneas y comentar las distintas formas de expresar la sexualidad por parte de otras parejas y diferentes culturas. Para facilitar el proceso se recomiendan lecturas sobre sexualidad de carácter educativo, lecturas eróticas y visualización de pornografía.

2. Autoestimulación
Desde el principio se enseñan técnicas de relajación, que en este caso será una modificación de la sistemática de Shoultz y los ejercicios de Kegel. Así, la mujer aprende a concentrarse en las distintas partes de su cuerpo, a sentirlo y, acto seguido, puede comenzar a explorarlo. Las mujeres con una anorgasmia de toda la vida, deben comenzar con la exposición de los genitales al espejo y exploración manual de los mismos sin intencionalidad respecto a la excitación. Después iniciará la autoestimulación con el chorro de agua de la ducha, lo que en experiencia constituye la manera más fácil para iniciar una respuesta orgásmica. La mujer debe dirigir, con una presión consistente, el agua hacia el clítoris dedicándole un tiempo mínimo de cinco minutos. De no haberse presentado dificultades se pasará a lo que denominamos “extensión sensorial”, es decir a trasladar el orgasmo desde la ducha, a las manos o a un vibrador (hace unos años costaba que las pacientes los usaran, pero en la actualidad no suele haber ninguna dificultad). Al aconsejar el vibrador, se resalta que lo interesante es el uso externo, es decir, su aplicación sobre el clítoris, aunque se puede jugar con la introducción vaginal. En la actualidad están resultando de suma utilidad los vibradores digitales. Se recomienda a la mujer que practique para obtener el orgasmo de diferentes formas, posturas y situaciones más diversas. En pareja se dedica una parte de la terapia a mejorar la comunicación, para ello se puede emplear un ejercicio del tipo “Programa de comunicación de pareja Minnesota”, al mismo tiempo se comienza con la erotización sensual y la erotización genital.

3. Erotización sensual y orgásmica
Una vez que la mujer ha conseguido el orgasmo con la autoestimulación y ha practicado con éxito en distintas circunstancias, se intenta la extensión sensorial en pareja, es decir, practicar el orgasmo por autoestimulación delante de él, para progresivamente pasar a que sea el compañero quien con las caricias, dirigidas por ella, provoque el orgasmo.

4. Capacitación orgásmica
a. Penetración con autoestimulación clitoridea: Tras haber superado con éxito la erotización orgásmica se le recomienda a ella que practique la autoestimulación tendida bocabajo y cuando domine la técnica, su pareja pasara a la penetración en la postura a tergo (penetración vaginal por detrás). En una primera fase ella estimulará su clítoris durante la penetra
ción hasta conseguir el orgasmo con el pene dentro.

b. Penetración con heteroestimulación clitoridea: El paso siguiente, si ha progresado satisfactoriamente en la fase anterior, consiste en entrenar la consecución del orgasmo con la penetración posterior mientras el compañero le estimula el clítoris. En esta fase resulta de suma utilidad que él utilice un vibrador digital.

c. Penetración sin estimulación clitoridea: Si se ha superado la fase anterior, se puede dar por concluida con éxito la terapia. No obstante, muchas parejas en nuestro medio desvalorizan el orgasmo conseguido con estimulación clitoridea concomitante y no se conforman con la situación. En estos casos, se intenta que la mujer se estimule hasta estar cerca del “punto de no retorno”, mientras el varón mantiene un ritmo lento de empujes vaginales. Una vez ahí, la mujer avisará y el compañero acelerará el ritmo, dejando ella de acariciar el clítoris y manteniendo la mente ocupada en la elaboración de fantasías eróticas.
La posición a espalda de ella aporta mejores resultados. Llegados aquí se recomienda, al igual que en otras disfunciones, dejar un número de posibles encuentros eróticos para repasar ejercicios, tales como, la masturbación de ella sola delante de la pareja y alcanzar el orgasmo por estimulación de él sin penetración. Cuando se trata de un trastorno del orgasmo secundario, si se ha descartado que sea a consecuencia de la ingesta de medicamentos o a una enfermedad orgánica, el pronóstico va a ser por lo general muy pobre. En estos casos la estrategia terapéutica que más resultado da a largo plazo, es generar habilidades de comunicación en pareja, haciendo una terapia similar a la que se emplea para el tratamiento del deseo sexual hipoactivo. En suma, hasta ahora la terapia sexual en pareja y más concretamente el entrenamiento en autoestimulación que conforma parte de la misma, sigue siendo la estrategia más efectiva y la única empíricamente validada para la resolución de la disfunción orgásmica.


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