Los fetiches sexuales son una práctica a través de la cual
las personas obtienen la excitación u orgasmo a través de un objeto, talismán,
sustancia o parte particular del cuerpo. En general, y a pesar de que su nombre
pueda resultar intimidante, esta práctica es segura y no se considera un
peligro. Cuando esta conducta es recurrente e indispensable para alcanzar la
excitación, puede considerarse una enfermedad que puede afectar la vida social
o laboral del paciente, pero de lo contrario es simplemente una de sus caras
sexuales.
Estos son algunos de los fetiches sexuales más comunes:
Piercings:
Preferidos en la población menor de 40 años, las joyas de diversos tamaños,
formas y colores que adornan ciertas partes del cuerpo como lengua, labios,
pezón y las zonas genitales presentan un gran atractivo ya que están ubicadas
en partes de interacción sexual.
Cabello: Aunque
no sea para nada su único atractivo, hay una razón por la que las modelos de
Victoria’s Secret suelen tener largas y sedosas cabelleras. El fetiche del
cabello suele ser más un asunto femenino y dispara el atractivo sexual
despendiendo de las preferencias de color, largo, textura, etc. A muchas
mujeres, por su parte, suelen encantarles cosas como la barba, bigote o vello
en el pecho.
Cuero: Este es
quizás uno de los fetiches sexuales más conocidos, y en el mundo existen
tiendas, clubes y convenciones dedicadas enteramente a la exploración de este
material dentro de los juegos sexuales. El cuero, especialmente negro, se ha
convertido en un símbolo sexual universal, sobre todo cuando lo viste una mujer
de manera ceñida o un “chico malo” mientras viaja en su moto. El fetiche no se
detiene ahí e incluye látigos, máscaras, correas y demás objetos para el placer
de quienes los compran y usan.
Zapatos: Dentro
del mundo de los fetiches inanimados este es quizás el más común, siendo los
tacones altos la preferencia para la mayoría de los hombres. Muchos tienen como
fantasía sexual hacer el amor con una mujer que lleve puesto sólo un par de
estos zapatos.
Pies: Esta zona
del cuerpo que parece no recibir mucha atención no sólo contiene una infinidad
de nervios conectores que, estimulados de la manera apropiada, pueden llevar la
experiencia sexual a un nivel completamente nuevo, sino que sólo observarlos
puede resultar tremendamente atractivo tanto para hombres como para mujeres.

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